CORONAVIRUS (COVID-19)

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Los coronavirus son una familia de virus conocida por causar enfermedades respiratorias.

Afectan a numerosas especies de animales. Algunos de estos virus –incluidos el recientemente descubierto en China, llamado COVID-19– pueden afectar a las personas.

Gran parte de los coronavirus producen enfermedades leves a moderadas, como el resfrío común. Sin embargo, algunos tipos pueden provocar cuadros más graves como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) o el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), identificados en años anteriores.

En relación con la forma de transmisión, se investiga la transmisión de animales a humanos, a través de los alimentos y se ha confirmado la transmisión de persona a persona. Sin embargo, los datos disponibles son limitados por ahora para establecer claramente el mecanismo de transmisión.

Los primeros casos se detectaron en diciembre en personas que habían estado en un mercado de pescado de la ciudad de Wuhan, China, donde también se venden otros animales –especialmente aves y serpientes. Como otros coronavirus, el COVID-19 es un virus procedente de otra especie que ha adquirido la capacidad de infectar a las personas. La especie de la que procede aún no se ha identificado.

PARA MAS INFORMACIÓN CONSULTAR EN: http://www.salud.lapampa.gov.ar/Coronavirus.asp


Prevención de enfermedades respiratorias

Para prevenir enfermedades respiratorias tales como la gripe, la bronquiolitis, la bronquitis y la neumonía, entre otras es importante que vos y los miembros de tu familia tengan las vacunas incluidas en el calendario nacional de vacunación al día:

Gripe: dosis anual para el personal de salud, adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas, puérperas hasta 10 días posteriores del egreso de la maternidad (si no se vacunaron durante el embarazo) y personas con factores de riesgo.

Dos dosis para todos los niños y niñas entre 6 y 24 meses si es la primera vez que se vacunan separadas de 4 semanas.
Neumococo:

  • Bebés a los 2, 4 y 12 meses de vida.
  • Adultos mayores de 65 años (esquema secuencial de dos vacunas).
  • Niños y adultos de 5 a 64 años con problemas en su sistema inmunológico o con enfermedades crónicas (respiratorias, cardíacas, hepáticas, diabetes, entre otras). En el caso de las personas con factores de riesgo, es necesario presentar orden médica.

Tos convulsa: se previene esta enfermedad aplicando el esquema adecuado en cada etapa de la vida. Las vacunas que protegen contra la tos convulsa o coqueluche, en cada etapa de la vida son:

• Quíntuple:

o Bebés a los 2, 4 y 6 meses de vida.
o Refuerzo: entre los 15 a 18 meses.

• Triple bacteriana celular:

o Una dosis: entre los 5 y 6 años (edad de ingreso a la escuela primaria)

• Triple bacteriana acelular:

o Una dosis: 11 años.
o Una dosis: en cada embarazo, después de la semana 20 de gestación.

Además de las vacunas, para cuidar tu salud durante el invierno son muy importantes las siguientes medidas:

    • Te laves las manos con agua y jabón después de volver de la calle, antes de cocinar o comer y después de ir al baño o cambiar pañales.
    • Utilices un barbijo o cubreboca para atender a los bebés (cambiarlos, preparar o darles la comida, bañarlos tenerlos en brazos, jugar con ellos).
    • Ventiles todos los ambientes a diario aunque haga frío.
    • Los braseros y estufas a leña deben ser encendidos y apagados fuera de la casa.
    • No uses el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente (porque consume el oxígeno, es ineficiente y es caro).
    • No pongas recipientes con agua sobre la estufa, cocina u otra fuente de calor (porque la humedad favorece el desarrollo de hongos).
    • No arrojes al fuego plásticos, goma o metales (porque desprenden gases y vapores tóxicos).
    • No fumes y mantengas los ambientes libres de humo.
    • No te automediques ni uses remedios caseros en vos, los bebés ni los niños/as. Hacerlo podría dificultar un diagnóstico correcto, empeorar el cuadro o producir una intoxicación grave.
    • Mantengas reposo en la casa mientras continúen los síntomas.
    • Te cubras la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo para evitar contagiar a otros.

 


Bronquiolitis

¿Qué es?

La bronquiolitis es una infección respiratoria aguda que ocurre con mayor frecuencia en los meses de otoño-invierno y afecta sobre todo a los menores de 1 año. Puede ser causada por distintos virus; el más común es el Virus Sincicial Respiratorio (VSR).

Afecta las vías aéreas pequeñas (inflamación de los bronquiolos), provoca distintos grados de dificultad para respirar y se manifiesta con agitación, tos, decaimiento, dificultad para alimentarse o dormir.

Si un niño o una niña presentan signos de dificultad respiratoria hay que consultar al equipo de salud para que sea evaluado.

Al no existir tratamientos para el virus (no hay jarabes ni antibióticos), es fundamental controlar que el compromiso respiratorio no afecte la oxigenación normal y asegurarse de que el bebé pueda alimentarse e hidratarse lo suficientemente bien, pese a la dificultad respiratoria.

Menores de 3 meses, prematuros y aquellos con problemas crónicos de salud (como las cardiopatías, las enfermedades pulmonares crónicas o el compromiso de la inmunidad) tienen más riesgo de presentar formas graves.

Hoy en día se dispone de un anticuerpo especial (llamado Palivizumab) que se aplica durante los meses del invierno, para prevenir internaciones en los niños menores de 1 año que fueron prematuros de muy bajo peso al nacer y en aquellos con cardiopatías congénitas.

La mayoría de los niños y niñas con bronquiolitis se curan en aproximadamente 2 semanas, En algunos casos pueden quedar con mayor sensibilidad bronquial durante un tiempo y ser propensos a cuadros recurrentes de dificultad respiratoria. Cuándo sospechar que un bebé tiene bronquiolitis Si tiene uno o más de estos signos:

  • Respiración muy rápida.
  • Aletea la nariz.
  • Se le hunde el pecho o las costillas al respirar.
  • Se queja mientras respira.
  • Entrecorta la alimentación o le cuesta prenderse al pecho.
  • Esta irritable o le cuesta dormirse.
  • Color azulado en la piel, las uñas o los labios debido a la falta de oxígeno (cianosis): en este caso necesita tratamiento urgente.

Cómo prevenir la bronquiolitis y otras infecciones respiratorias Los virus que causan infección respiratoria aguda se transmiten de una persona a otra por el contacto directo entre las manos y superficies contaminadas, y a través de las secreciones nasales o las gotitas de saliva que viajan por el aire cuando una persona enferma habla, estornude o tose. Las siguientes medidas contribuyen a prevenir las infecciones respiratorias:

  •  Mantener la lactancia materna.
  •  Cumplir con el Calendario Nacional de Vacunación.
  •  No exponer a los niños al humo del cigarrillo ni de braseros o estufas a leña.
  • Higienizar frecuentemente, con agua y jabón, los elementos del bebé (chupetes, juguetes) y las superficies donde se lo cambia o donde se preparan sus alimentos.
  • Practicar el lavado de manos frecuente, a los niños y a los convivientes, con agua y jabón. Se puede reforzar la higiene con alcohol en gel.
  • Ventilar los ambientes de la casa al menos una vez al día.
  • Mantener alejados a los bebés de las personas que están resfriadas o tienen tos.
  • Si los cuidadores principales tienen alguna infección de las vías respiratorias deben lavarse las manos, especialmente antes de alzar, cambiar o alimentar al bebé. Pueden usar el tapaboca como medida de apoyo, para evitar el contagio por secreciones.
  • No se debe colocar tapaboca en los niños menores de 2 años.
  • En los niños con más riesgo de bronquiolitis grave (menores de 3 meses, prematuros, con enfermedades crónicas) no está recomendada la asistencia al jardín maternal.

 Intoxicación por monóxido de carbono

¿Qué es el monóxido de carbono?

El monóxido de carbono es un gas muy tóxico para las personas y los animales.

Ingresa al organismo a través de los pulmones y desde allí pasa a la sangre, ocupando el lugar del oxígeno. Reduce la capacidad para transportar oxígeno de la sangre y hace que las células no puedan utilizar el oxígeno que les llega. La falta de oxígeno afecta principalmente al cerebro y al corazón.

Puede provocar intoxicaciones graves, incluso la muerte.

Se lo llama el asesino invisible porque:

  • No tiene olor
  • No tiene color
  • No tiene sabor
  • No irrita los ojos ni la nariz

Las intoxicaciones con monóxido de carbono son más frecuentes en épocas frías, porque aumenta el uso de todo tipo de calefactores y porque suelen cerrarse las puertas y ventanas impidiendo la llegada de aire fresco, y también la salida de los gases tóxicos que se acumulan en el interior de las viviendas (deficiente presencia de oxígeno).

Todas las intoxicaciones por monóxido de carbono pueden evitarse.

¿Cómo se produce la intoxicación por monóxido de carbono?

El monóxido de carbono produce por la combustión incompleta de cualquier material que contenga carbono: gas, petróleo, carbón, kerosén, nafta, madera, plásticos, etc.; en un ambiente con una concentración de oxígeno escasa o insuficiente.

Cualquier artefacto que utilice material combustible (gas, petróleo, carbón, kerosén, nafta, madera, plásticos) puede producir monóxido de carbono cuando se quema en forma incompleta:

  • Calefones, termotanques, calderas
  • Estufas, braseros, salamandras
  • Cocinas, anafes, calentadores, parrillas a leña o carbón, hornos a gas o leña.
  • otores de combustión (vehículos, motosierras, generadores eléctricos, etc).


Si el único medio para calefaccionar el hogar es un brasero, es necesario tomar las siguientes precauciones:

  • Encender el brasero fuera del hogar
  • Ingresarlo en el hogar cuando no se observe el desprendimiento de humos
  • Mantener una ventilación del ambiente que asegure el ingreso de aire limpio
  • No dormir con el brasero encendido dentro de la habitación.
  • Retirar el brasero del hogar antes de dormir.


¿Cuáles son sus síntomas?

Se debe sospechar una intoxicación con monóxido de carbono cuando una o varias personas al mismo tiempo, que estuvieron en un ambiente cerrado, presentan:

  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Somnolencia
  • Debilidad
  • Cansancio
  • Náuseas/vómitos
  • Pérdida del conocimiento y/o convulsiones
  • Palpitaciones
  • Dolor de pecho
  • Paro cardiorrespiratorio

Muchas intoxicaciones por monóxido de carbono parecen Intoxicaciones alimentarias, gripes o accidentes cerebrovasculares. En niños pequeños puede simular un cuadro meníngeo por la irritabilidad, llanto continuo y rechazo del alimento.

¿Qué hacer cuando se presentan signos de intoxicación con monóxido de carbono?

  • Abrir puertas y ventanas para ventilar.
  • Retirarse o retirar a la víctima del lugar contaminado para respirar aire fresco
  • Llevar a la víctima rápidamente al Hospital, o al Centro asistencial más próximo aunque haya recuperado el conocimiento. Allí informar al equipo de salud sobre el antecedente de exposición a gases de combustión.
  • Siempre es conveniente consultar con un Centro de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológico.

¿Cómo prevenir las intoxicaciones por monóxido de carbono?


La insuficiente ventilación es un factor siempre presente en las intoxicaciones con monóxido de carbono.

Es muy importante la correcta evacuación de gases al exterior. Esto evitará la acumulación de gases tóxicos en el interior de las viviendas. Por eso fundamental el control de la instalación y el buen funcionamiento de artefactos y además:

  • Mantener los ambientes bien ventilados
  • Si se encienden brasas o llamas de cualquier tipo, no dormir con éstas encendidas. Siempre apagarlas fuera de la casa.
  • No usar el horno u hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente.
  • No mantener recipientes con agua sobre la estufa, cocina u otra fuente de calor.
  • El calefón no debe estar en el baño, ni en espacios cerrados o mal ventilados.
  • No encender motores a combustión (grupos electrógenos, motosierra, etc.) en ambientes cerrados, en sótanos o garajes.


Algunos indicios que nos pueden hacer sospechar la presencia de monóxido de carbono en el ambiente:

  • Coloración amarilla o anaranjada de la llama de hornallas o estufas.
  • Aparición de manchas de hollín, tiznado o decoloración de los artefactos, de sus conductos de evacuación o alrededor de ellos.

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